sábado, 31 de diciembre de 2011

La vida en el reloj

El tic tac del reloj continúa su marcha atrás.
Exterminando segundos,
revividos en momentos,
dando hechos irreales como ciertos.

Promesas que esperan
y atraviesan al alma en un suspiro.
Deseos que acechan
esperando que los recuerde el olvido.

El creer que todo es posible,
que nada lo podrá cambiar,
el convertir tu tristeza
en lágrimas de felicidad.

Puedes confiarle tu vida a unas luces de Navidad,
a unas uvas, a unas campanadas,
a los nervios por las enamoradas
agujas que siguen su compás.

Pero el sentido no está en lo que ves
ni en aquello que te ciega.
Ni en deseos de estrellas fugaces
que contra el cielo se estrellan.

La verdad no se encuentra
a las once y cincuenta y nueve
como una dama que viene y no vuelve
porque el camino la quiebra.

Que aunque la ilusión te guíe
un año son trescientos sesenta y cinco días
y tu vida son miles de horas
y a un camino se reduce tu vida.

Sigue aquello que quieres,
pero siempre y no sólo ahora
pues esta noche dará paso a la mañana
y esa mañana a una huella en tus pisadas.

Persiste el ansioso segundero,
sigue su carrera en el reloj,
adelanta al tres, al dos, al uno,…
Y atraviesa el umbral de un año nuevo.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Introducción

Cuando era pequeña, quería ser escritora.
No me parecía que hubiera manera mejor de llegar a la gente que a través de las palabras. Poder hacer así que un momento sea especial, bueno o simplemente menos amargo.
Siempre he admirado a los buenos escritores, personas que con unos párrafos te pueden intrigar, hacer reír, llorar,… lo mejor de todo es que son como tú y como yo, gente normal con una vida normal (aunque algunos pretendan lo contrario), y eso me hace pensar que cualquier persona puede ser capaz de despertar esos sentimientos en sus lectores.
Con este blog, “Más allá de las palabras”, intento transmitir que no es la palabra en sí lo que te hace despertar, sino lo que hay detrás de ella, aquello que la sobrepasa.
Yo he sentido eso, y es una sensación que no cambiaría por nada. Opino que si tienes algo hermoso guardado dentro, tienes que sacarlo y transmitirlo a la gente, hasta que ellos se sientan tan bien como tú.
No sé si lo lograré alguna vez, nunca me he considerado muy especial, pero ese es mi objetivo. Hacer que donde no hubo, haya. Conseguir que de lo más pequeño e insignificante pueda surgir la auténtica belleza.