martes, 31 de enero de 2012

¡Vaya coincidencia!

Muchas veces pensamos que las cosas nos suceden porque sí. Las atribuimos a la llamada “casualidad” y no nos paramos a pensar en las resultados reales de nuestros actos.
Para mí, a efectos prácticos, la vida es como una gran masa de tiempo. Piensa ahora en los segundos como eslabones de una cadena en la que uno depende necesariamente del anterior. Puede entonces que acciones cometidas en la infancia tengan su repercusión en el presente, poco antes e incluso después de tu muerte.
Quizás simplemente viendo una fotografía o teniendo una conversación podemos comprobar que en realidad todo había empezado antes. No sabemos cuándo se desencadena una acción, simplemente cuándo se desarrolla, despertando de su sueño. Sin embargo, no pienso que todo acabe ahora, sino que únicamente ya ha comenzado.
Al mismo tiempo que cada uno se forja su presente, opino que está llamado a un futuro concreto, suyo y de nadie más, hecho a su medida. Todos tenemos un destino, algo grande por revelar, porque ¿cómo explicar la vida sin un fin? ¿Qué sentido tendrían las personas que conocemos, las decisiones que tomamos o los acontecimientos que vivimos?
Y, a fin de cuentas, ¿qué sentido tendría tu vida?
No creo en la casualidad. Creo en la suma de acción y consecuencias. Ahora queda que descubras las consecuencias de tu propia existencia, tu huella dejada en este mundo, aquélla que sólo te pertenece a ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario